Conviene empezar diciendo que no hay unas mejores que las otras. En realidad, cada tipo de tetina tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
Las tetinas de látex son más resistentes a los cortes, rasgaduras y al estiramiento. Por contra, la luz y el calor pueden deteriorar rapidamente el látex. Así como también la grasa de los alimentos las envejece.
Por estos motivos es recomendable siempre guardar las tetinas de látex en algún recipiente y sustituirlas, aproximadamente cada 6 semanas, cuando se empiecen a poner feas y pegajosas.
Este tipo de tetinas son recomendables para cuando el niño ya tiene sus primeros dientecitos.
Las tetinas de silicona están hechas de plástico de alta calidad y son especialmente resistentes a las altas temperaturas y a la luz. Tampoco se ven afectadas por la grasa de los alimentos.
En cambio, son mucho menos resistentes a los cortes y rasgaduras que las tetinas de látex. Por lo que conviene sustituirlas al menor signo de corte.
Normalmente, las tetinas de silicona son siempre de tamaños pequeños. Es decir, para los niños más pequeños y que aún no han empezado con la dentadura.
Un práctico consejo: Si tu bebé rechaza la tetina de látex nueva hiérvela durante 3 minutos en leche! Esto hará que se neutralice el sabor aunque la tetina se envejecerá un poco más rápido por la grasa de la leche.
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